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miércoles, 2 de marzo de 2011

EL GRAN IMPACTO ECONOMICO DE LAS MAYORES

rllr en pelota

El gasto promedio de una familia de cuatro personas para asistir a un juego de béisbol de Grandes Ligas ronda los US$170. Un “perro caliente” y un refresco han sido sustituidos por costillitas a la barbeque (gourmet) y una “margarita” bien fría, pero esto último cuesta tres veces lo primero. ¡Ni hablar de esos palcos de lujo que hay en los nuevos estadios! ¡Habrá que tomar un préstamo en un banco! Este es apenas un ejemplo de cómo se han disparado los precios de todo lo relacionado al juego. 

El béisbol sigue creciendo de manera arrolladora en cuanto a beneficios brutos. Para este 2011 se calcula que sólo el apéndice de MLB, Advance Media, que maneja a “MLB.com” producirá la friolera de UN BILLON de dólares. Advance Media fue creado en el año 2000 y permite que el fanático a nivel mundial se suscriba a trasmisiones, resúmenes de juegos y otros tipos de contenido. MLB se ha levantado para enfrentar la nueva competencia. Está capitalizando la Internet, los nuevos estadios y el surgimiento de cadenas deportivas regionales propiedad de los mismos equipos. A diferencia de la NFL, que básicamente percibe sus principales ingresos de las transmisiones por televisión a nivel nacional, los ingresos de los equipos de MLB se generan de manera predominante dentro de los mercados locales. 

La NFL genera cada año US$2.5 billones sólo provenientes de los derechos pagados por DIRECTV, Fox, CBS y ESPN. En total, cerca del 80% del estimado global de US$8 billones que recibe la liga es compartido entre los 32 conjuntos que la conforman. Por el contrario, apenas un 25% de los ingresos de MLB son repartidos entre todos los equipos. En promedio, casi la mitad de los ingresos locales de un equipo (MLB) provienen de la taquilla en temporada regular, que en su totalidad son del equipo dueño de casa. Los acuerdos para transmisiones locales totalizan aproximadamente un 25% de esos ingresos. Cada equipo de MLB está en libertad de crecer por su lado. 

¿Lo podrán hacer conjuntos de mercados pequeños y medianos? ¡Se requiere de ganar para crecer económicamente! Mientras más exitoso es un equipo en el terreno de juego, mayor es el interés y apoyo de los fanáticos, mayores son los ratings, y mayor es el apoyo de los anunciantes o patrocinadores – lo que se traduce en mayores ingresos. Se presenta una situación interesante. Debo invertir para ganar juegos y crear más ingresos, pero ¿siempre deja esto beneficios? No. El rompecabezas es el siguiente: me arriesgo e invierto mucho para poder ganar. Si la inversión es tan alta que se hace difícil cubrirla con los buenos ingresos el equipo irremediablemente perderá dinero y deberá comenzar el desmonte de la nómina.
Mercados Grandes vs. Mercados Pequeños 

Para muchos entendidos, si finalmente ALBERT PUJOLS se va de San Luis y aterriza en un equipo de mercado grande esto se podría considerar como una derrota importante para los conjuntos de mercados medianos y pequeños, y una derrota para todo el béisbol. Creo que es muy arriesgado dar US$300 millones a un jugador por un largo período de diez años. En muy contadas ocasiones ha funcionado este tipo de acuerdo. En su interesante libro “THE BASEBALL ECONOMIST”, su autor J.C. BRADBURY analiza los pro y los contra de los diversos mercados. El plantea que no es verdad que la diferencia entre mercados grandes y pequeños sea tan abismal. Cuestiona el hecho de que los mercados grandes no explotan en su totalidad las ventajas que tienen para generar ingresos. 

Lo primero que se destaca son algunas reglas que permiten a los equipos de mercados pequeños competir a más bajo costo. Como sabemos, las reglas del sorteo (draft) permiten a los peores equipos ser los primeros en escoger al nuevo talento. El equipo que selecciona tiene derechos exclusivos sobre cualquier jugador que elija, y por consiguiente no tiene que competir (por lo menos en esta etapa) con conjuntos de mercados más grandes que están en condiciones, y desean pagar lo que fuera por tener al mejor nuevo talento aunque fuera por un período corto de su carrera.
Después de firmar sus primeros contratos, estos jugadores no pueden optar por el arbitraje durante tres años y por la agencia libre por seis años. 

Los equipos de mercados pequeños también pueden cambiar estos jugadores a equipos de mercados grandes por jugadores de menores salarios o por efectivo a ser usado para contratar agentes libres. Los equipos de mercados pequeños que manejan sus rosters de manera inteligente pueden competir IDENTIFICANDO temprano el buen talento cuando es relativamente más barato. Ahí es que entra en juego la capacidad y experiencia del personal que labora en la oficina central. Este es un trabajo a desarrollar por una buena gerencia general y todo el personal que le ayuda. Aunque las ciudades grandes tienen mayor potencial de fanáticos que las pequeñas, no se puede considerar toda esa gente como que necesariamente va a ir a los partidos de béisbol. Las ciudades grandes también tienen mucho más distracciones que las pequeñas. Por ejemplo, Los Angeles, Chicago y Nueva York ofrecen más opciones de entretenimiento que Milwaukee o Kansas City.

Debido a que los habitantes de las ciudades grandes tienen más cosas en que entretenerse o que hacer, una victoria talvez no genere el mismo entusiasmo que en Milwaukee, o Pittsburgh. De manera que aunque las victorias puedan generar más dinero en los mercados grandes que en los pequeños, el efecto puede no ser tan grande como creemos. Los intentos de limitar la ventaja de los mercados grandes tienen sus riesgos. El llamado “Revenue Sharing” (“Compartir Ingresos”), talvez la solución más popular al problema, a la vez que le da más dinero a los conjuntos de menores ingresos, también puede ser una retranca porque DESINCENTIVA a estos equipos a ganar. Dirían ellos, “como sé que voy a recibir mi tajada de todas maneras, pues no me preocupo mucho por mi desempeño.” 

¿Entra el equipo de Pittsburgh en esta categoría? Yo creo firmemente que sí. Los Piratas hace tiempo que no están en nada y sin embargo sus ejecutivos se muestran sonrientes cada año diciendo que les fue bien económicamente. ¡Tienen ganancias! ¡Con una asistencia de “dos o tres gatos” en su estadio! ¡¿Usted ha visto al Diablo?! Los Piratas y otros conjuntos similares parecen vivir a expensas de estos incentivos. ¿Porqué invertir grandes sumas cuando puedo mantenerme bien con los incentivos? Acaban de multar a JOHN HENRY, dueño de los Medias Rojas de Boston por decir una pura verdad. ¡Soltó un buscapies! 

HENRY manifestó en el 2009 al diario “Boston Globe” que siete equipos “crónicamente incompetentes” recibieron más de UN BILLON de dólares en el Reparto de Ingresos y se preguntaba quién en su sano juicio, (aparte de los beneficiados), consideraba que era una buena idea. ¡Más claro de ahí. . . se daña! ¡Ni el agua! 

DEL BAUL. . . El precio de las primeras boletas para ver juegos de béisbol era de 50 centavos. Eso se cobró en un partido de 1858 entre Nueva York y Brooklyn en el hipódromo “Fashion Race Course”. Este precio se puede considerar Premium ya que los dos equipos eran formidables. Una fuente señala que la primera vez que se pagó para asistir a un juego de béisbol fue en 1857. En los primeros veinte años del siglo 20 los precios promedios en Grandes Ligas eran: asientos de bleacher 25 centavos; grand stand 50 centavos; asientos de pabellón 75 centavos y palcos 1 dólar. 

IMPACTO DEPORTIVO / CARLOS ALMANZAR

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